Consejos para un césped sano en verano

jul
2013
11

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El perfecto estado de salud de tu jardín hará las delicias de todos los miembros de la casa… y será un motivo de satisfacción personal y orgullo para tí mismo.

Algo que puede parecer tan sencillo de cuidar como el césped y tan simple de ejecutar como regarlo a menudo, provoca situaciones de desconcierto entre los dueños de cualquier casa con jardín. La atención del césped puede parecer banal, pero hay mucho más a tener en cuenta si quieres gozar de un manto verde y sano en su parcela.

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Los cuidados que hoy nos ocupan son algo que todos los habitantes de la casa deben tomar muy en serio, ya que la forma que tome el césped de nuestro jardín afectará a la imagen total de nuestro hogar. ¡Ojo, un patio descuidado negará por completo la belleza natural de la casa!

En primer lugar hay que saber que una buena dosis de fertilizantes en otoño reverdecerá su césped rápidamente. Una buena ayuda que alegrará la cara de tu parcela y tanto la tierra como la hierba cogerán las fuerzas necesarias para crecer en buenas condiciones. Tras haber limpiado bien el suelo de desechos, y a fin de obtener óptimos resultados al regarlo, debemos considerar los siguientes factores: la frecuencia de riego, el volumen de agua, la hora del día en que vamos a regar y el modo de aplicación en terrenos difíciles.

La frecuencia de riego varía de un lugar a otro y debemos determinarla de acuerdo a la apariencia del césped. Lo ideal sería regar sin tener una forma sistemática y preestablecida, ya que un programa de riego fijo no contempla las necesidades del césped y puede resultar que se le riegue en exceso. El césped no es una ciencia exacta.

En cuanto al volumen aplicado por riego, lo imprescindible es observar la tierra húmeda hasta 15 cm de profundidad aproximadamente. Es recomendable humedecer a fondo toda la zona de las raíces. El riego diario y liviano producirá raíces poco profundas y exceso de humedad, estimulando así el desarrollo de malezas y el consecuente malestar y quebradero de cabeza para su cuidador.

La hora del día para regar. 

Si te preguntas cuál es la mejor hora para hacerlo, en este caso te diremos: ‘A quien madruga, Dios le ayuda’. Es entre las cuatro y las ocho de la mañana. A esta hora el viento no interfiere (habitualmente) en el riego y no hay prácticamente evaporación de agua. Una de las complicaciones que ocasiona el riego en horas de la tarde, es la creciente incidencia de enfermedades. Por otro lado, regar durante el mediodía no es efectivo ya que la gran cantidad de agua se evapora siendo por consiguiente muy difícil humedecer la tierra adecuadamente.

Por último si te encuentras con zonas de tierra compacta, roca madre y pendientes que originan una dificultad para el riego, ya que el agua corre y no es absorbida, deberás aplicar agua hasta ver que comienza a correr, cortar el agua en ese momento y esperar a que absorba para, en unos minutos, repetir la operación. Nadie dijo que fuera fácil, pero el resultado le valdrá la pena.

Teniendo en cuenta estos cuatro factores que influyen notablemente a la hora de atender tu césped, tendrás asegurado el éxito.

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